La Práctica
Proverbio Japonés.
Desde muy antiguo se conoce al Japón como el país de “Wa” (el país de la Paz), consecuencia quizás de sus refinadas maneras y desarrollada cultura, pero en el período Muromachi (sigo XIV) una sucesión de guerras civiles y enfrentamientos implantó por todo el país una violencia indiscriminada.
Así el Samurai, “hombre de las letras y la
espada”, hubo de enfrentarse cotidianamente a la experiencia de la muerte, la
guerra y el combate, desarrollando con el tiempo una especial filosofía ante la
vida y una comprensión profunda de las reglas y principios que rigen en el
combate y el enfrentamiento. Es lo que se conoce com
o
“la vía de la estrategia” la esencia misma de toda esa experiencia, una
sabiduría que no sólo tiene aplicación al amargo mundo de la violencia sino que
domina en todas las actividades humanas desde el amor hasta los negocios, es lo
que hoy día podríamos definir como, “el método más práctico e inteligente
para adquirir y desarrollar el sentido de la eficacia en cualquier actividad que
iniciemos en nuestra vida”.
Sin embargo esta es una enseñanza difícil de
transmitir porque se dirige no sólo al intelecto sino a lo mas profundo de cada
ser, a sus deseos y emociones, a sus fortalezas y debilidades y esto es algo que
las palabras y los libros no pueden alcanzar.
Por eso se ha mantenido la idea original, la experiencia directa, el arte marcial como “escuela de la vida”. El arte marcial como tesoro cultural que no es patrimonio ya, solo del Japón, sino de la humanidad misma, pero que, eso si, debe de conservar intactas sus raíces para seguir viviendo y floreciendo.
El Aikido es una de las mas tradicionales disciplinas que aún sigue fiel a la idea original y que abre sus puertas a toda persona sincera y con espíritu dispuesto a convertirse en un “hombre de letras y espada” porque, solo hombres y mujeres íntegros con la fuerza de aquel que conoce la verdad, son capaces de instaurar nuevamente, la paz y el orden en un mundo lleno de prisas y enfrentamientos.
“La técnica del debutante es querer sacar la espada.
La técnica del veterano es poder sacar la espada.
Pero, la técnica del maestro es ser la espada misma”
Los comienzos nunca son fáciles, la voluntad y la perseverancia son tus mejores aliados.
El Aikido no distingue entre fuertes y débiles, entre hombres y mujeres, entre jóvenes y viejos, todos pueden alcanzar los mas altos ideales y su perfección solo dependerá de su entrega y constancia para progresar día a día.
Una casa sin cimientos se derrumba fácilmente. Practica la técnica básica con el convencimiento de que en lo mas sencillo está lo mas profundo.
La verdadera fuerza es el conocimiento. Profundiza en cada técnica hasta conocer sus mas pequeños detalles. Solo la sensibilidad y la concentración te permitirán descubrir el modo de perfeccionarte y entonces pensarás “toda una vida no es suficiente”.
Por la respiración dominamos el cuerpo, con la meditación dominamos la mente. Piensa en ello y practica, pronto comprenderás el significado.
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