El proyecto de la “Asociación Cultural Aikikai La Palma”, señala claramente los objetivos del Karate Tradicional que sus instructores y alumnos pueden ofrecer a los interesados.

No obstante, como la información acerca del Karate en general y del Karate Tradicional en particular no es abundante, creemos que se debe señalar lo que nunca ha sido el Karate, desde sus comienzos:
? Un método para romper materiales
En el pasado, los grandes maestros rompieron materiales de distinta dureza (ladrillos, tejas, maderas, etc.) para demostrar la gran potencia que una técnica de Karate puede alcanzar.
Esas exhibiciones, muy escasas y puntuales, fueron traídas de oriente a occidente por practicantes que las utilizaron como un espectáculo circense.
Si bien el cuerpo de un karateka se fortifica –con el objetivo de repeler eficazmente una agresión- la rotura de uno o veinte ladrillos, carece de sentido. Este aspecto es importante, puesto que en algunos libros de texto de Educación Física, en ESO, aparece un dibujo de un karateka rompiendo tablas. Si en el ámbito de la enseñanza sucede tan lamentable apreciación –confundiendo a un ser humano con una herramienta de la construcción- los tradicionistas deseamos defender siempre un Karate educativo.
? Un sistema para agredir
Las personas violentas o de conducta inestable, no suelen ingresar a un grupo de Karate Tradicional, debido a que la seriedad y esfuerzo que exige el entrenamiento, pronto las aburre y disuade.
Generalmente, este tipo de personas suelen acudir a otras disciplinas, en la creencia de que son más eficaces que el Karate, y que loe serán más útiles para aplicar en ciertos ámbitos. En los sitios de diversión y en ambientes donde es necesaria la presencia de “personal de seguridad” –sin cualificar- suelen encontrarse individuos que desean “poner en práctica” sus conocimientos.
El Karate Tradicional, con su sistema educativo y ético, descorazona a personas con estos objetivos, quienes, o ya no ingresan, o se dan pronto de baja, si han comenzado.
Hemos comentado este aspecto, por la vigencia que tiene, en las páginas de sucesos, en toda la prensa: inmediatamente que ha sucedido una situación violenta, los responsables son señalados como “practicantes de Artes Marciales.”
? Un sistema par ganar torneos
Desde que la competición ha entrado a formar parte del karate (a partir de 1957) las consecuencias han sido tan favorables como negativas. Por un lado, los torneos han contribuido a difundir el Karate por todo el mundo; y desde el aspecto opuesto, ha logrado que un gran número de practicantes sólo tengan como objetivo los torneos, sin el menor interés por los otros aspectos del Karate.
El Karate Tradicional tiene un sistema de competición, basado en sus principios de eficacia; el alumno interesado es entrenado para competir, dentro del contexto general de TODOS los aspectos del Arte Marcial.
La competición deviene así en un sistema más de entrenamiento, que ocupa el 10% de la formación de un karateka, y no un objetivo primordial.
Actualmente es muy grande la diversidad de estilos, escuelas y organizaciones que sólo mencionan el Karate como un método para obtener el preciado cinturón negro y títulos competitivos. El Karate Tradicional no desea sumirse en esa pobreza.
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